“La resistencia” liderada por las minorías

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La extrema derecha que avanza son las minorías, y de ahí vendrá la resistencia, las respuestas, las alternativas, porque la izquierda, al menos en Brasil, está perdida.

“La izquierda no tienen ya ningún proyecto”, sostiene Heloísa Buarque de Hollanda, pionera del feminismo en su país, fundadora de la Universidade das Quebradas.

A sus 79 años, la escritora y profesora emérita de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), es una de las voces más influyentes en América Latina por su experiencia en favor de las personas que menos tienen.

Se encuentra en México para participar hoy en el segundo Foro Internacional de Megaciudades, que comenzó el miércoles 26 y concluye este sábado en el auditorio Jaime Torres Bodet del Museo Nacional de Antropología.

Los evangélicos, fuerza que está ahí

En entrevista con La Jornada, He-loísa Buarque de Hollanda, también poeta, dice que personas como el presidente estadunidense Donald Trump o el actual mandatario brasileño Jair Bolsonaro, ‘‘quien es un payaso, no dan miedo; como líderes no preocupan, pero sí que dirijan gobiernos conservadores que se suman a la ola de extrema derecha que avanza en el mundo.

Son muchos los que se están uniendo a esa mancha que es la derecha radical, la tendencia va en aumento, ese es el peligro.

‘‘Es preocupante pensar en millones de votantes que quieren armas, que las mujeres callen, que la homofobia aumente, o que la Biblia sea la ley. Tengo miedo de los electores de Bolsonaro, de mi vecino que legitima el odio, pues, por ejemplo, han aumentado los feminicidios.

‘‘Ante ello las respuestas vendrán de las minorías, pues la izquierda no tienen ya ningún proyecto, cuando sí lo tienen las mujeres, los hombres de letras, y otros sectores como los ambientalistas.”

Buarque de Hollanda advierte que es necesario poner atención en los evangélicos, ‘‘una fuerza que está ahí, no podemos decir que se trata de una tontería porque cada vez aumenta su presencia y poder en todo el mundo, con su teología de la prosperidad y querer incentivar el capitalismo a través de mantener estructuras como la familia tradicional, la mujer en la casa. A ellos les interesa la productividad no el aire que respiramos.

‘‘No podemos rechazar a los evangélicos porque ya ganaron, entonces, hay que encontrar alianzas con ellos, acercarnos, porque si no, ¿qué cultura nos dejarán? Por ejemplo, además de un movimiento muy grande de feministas evangélicas, la cultura de la periferia esta hoy día regida por rituales evangélicos, es algo muy fuerte lo que está sucediendo: se organizan recitales de poesía, que si bien no son vis-tos exactamente como encuentros evangélicos, en los hechos lo son, pues ahí se dice que con el poder de la palabra se va a subir en la vida, que hay que moldear el yo para hacer al individuo más fuerte.

‘‘Es preocupante pensar en millones de votantes que quieren armas, que las mujeres callen, que la homofobia aumente, o que la Biblia sea la ley. Tengo miedo de los electores de Bolsonaro, de mi vecino que legitima el odio, pues, por ejemplo, han aumentado los feminicidios’’, explica Heloísa Buarque de Hollanda. La escritora y académica está en México y hoy participa en el segundo Foro Internacional de Megaciudades en el Museo Nacional de Antropología.Foto Jesús Villaseca

‘‘La cultura evangélica de la prosperidad está en las manifestaciones culturales que suceden en la periferia, como el grafiti, el teatro, hasta en el hip hop. Están infiltrados y debemos ponerles atención.”

En América Latina, añade la autora del libro Explosión feminista, el feminismo mantiene sus mismas causas, pero carga aún con muchos prejuicios por lo que las estrategias de acción deberían cambiar. ‘‘El feminismo hoy tiene un potencial de comunicación mucho mayor que lo que vivimos en los años 60, saben cómo decir las cosas, yo no lo sabía, hablaba y nadie me escuchaba’’, continúa la escritora.

‘‘Hoy el feminismo sabe hablar,es plural y debe ser respetadoen esa pluralidad porque hay feminismo negro, asiático, indígena, evangélico, trans, lésbico, radical, de todo. Hay que respetar ese fraccionamiento, pues no existe el feminismo como el de los años 60 que era un solo bloque.

‘‘Hay que respetarlo porque no necesariamente todas las fracciones están unidas, pues el feminismo blanco tiene mucha dificultad en dejar que otros hablen, pero debe aprender, no les quedará otra, sobre todo ante los tiempos que vivimos.”

En su intervención este viernes en el segundo Foro Internacional de Megaciudades (que será a las 18:30 horas), Heloísa Buarque de Hollanda hablará de su trabajo con grupos marginales, el cual inició desde ‘‘las duras épocas de la dictadura brasileña”, cuando participó en grupos teatrales e hizo poesía ‘‘de resistencia”.

Lo hacía sin grandes presupuestos, narra, movida por la solidaridad y la complicidad con las causas que encontró en las favelas, ‘‘el trabajo más importante” de su vida, al que dedicó dos décadas.

‘‘Todo mundo pensaba que las favelas eran un problema pero ahí encontré un gran potencial cultural. No una cultura tradicional ni de raíces, sino la cultura pop, que mezcla todas las que pasan por ahí, de una vivacidad impresionante.

‘‘La cultura de las favelas marcó con mucha fuerza la nueva clase media que viene, hay que poner también atención en ello.

‘‘En Brasil es muy interesante el fenómeno, me imagino que aquí también porque tienen poblaciones periféricas enormes. El punto es que hay que trabajar con los liderazgos artísticos de esas zonas; en mi caso, me di cuenta que sólo las élites culturales de las favelas podrían transformar aquello”, concluye la especialista al explicar el origen de la iniciativa educativa que impulsó, conocida como Universidade das Quebradas.

El segundo Foro Internacional de Megaciudades es organizado por 17, Instituto de Estudios Críticos y la Universidad Federal de Río de Janeiro con el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Vía La Jornada

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