El arquitecto que construye casas para la felicidad y la calidad de vida

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Hace poco más de 15 años, después de los atribulados años 90, Sergio Leal Aguirre fundó Inmobiliaria Vinte luego de observar y concluir que el sector inmobiliario carecía de una oferta capaz de satisfacer una aspiración elemental de la gente interesada en comprar una vivienda: que esta ofreciera, sencillamente, calidad de vida.

Y es que una característica de las inmobiliarias de aquella época era que construían miles de casas en serie, lo que resultaba en viviendas frías, apáticas y sombrías. Ante ello, dice Leal Aguirre, “Vinte nació con la propuesta de hacer casas con calidad de vida”.

Fundada en 2003, Inmobiliaria Vinte hoy en día construye casas que cuestan de 350,000 a 5 millones de pesos. Está presente en seis estados de la república —Querétaro, Hidalgo, Estado de México, Puebla, Quintana Roo y Nuevo León—, y más de 33,000 familias habitan en uno de sus fraccionamientos o comunidades.

La compañía, además, ha ganado una decena de premios nacionales de vivienda y múltiples reconocimientos internacionales por temas sustentables. Cotiza en la Bolsa Mexicana de Valores desde 2016 y genera unos 35,000 empleos formales al año.

“Pareciera algo muy trillado, pero en Vinte estudiamos mucho el mercado y nos hemos dado cuenta de que la calidad de vida no solamente es un eslogan, sino que es el conjunto de muchas cosas”, manifiesta Sergio Leal en encuentro con Newsweek en Español. “Entonces, nuestra filosofía nace de qué es la felicidad. Nos hemos dado cuenta de que el mercado realmente nos valora eso, pues cuando a una persona se le pregunta qué es la felicidad, responde: ‘Lo que me gusta’. ¿Y qué es lo que le gusta? Lo que la hace sentir bien”.

casas

Foto: Antonio Cruz

Leal Aguirre, presidente y director general de la inmobiliaria, es originario de Mexicali. Es egresado de la carrera de arquitectura de la Universidad Autónoma de Baja California, y cuenta con un posgrado en finanzas. Es, además, consejero de Banamex, de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda, de la Coparmex y del Infonavit.

—Sergio, ¿cuáles son las características de una casa que hace felices a sus habitantes?

—Comprar una casa no es como comprar un par de tenis, que te los pones y ya se acabó el gusto. No, con una casa se trata de ir descubriendo lo que te gusta para que puedas ser feliz. La casa de hoy, como dominio familiar, es consecuencia de una evolución, se han transformado en habitaciones más reducidas para hacer que la gente salga y tenga actividades y no esté metida en su recámara. No es que hagamos casas chiquitas, sino que tienes que ver en conjunto que la casa es un resguardo familiar, y lo que menos queremos es que estés tres o cuatro horas pegado a la televisión, sino que salgas y juegues basquetbol, que uses la ciclovía, que vayas al local comercial, al área de lectura, al yoga, a un espacio recreativo.

“La transformación también ha logrado que las viviendas hoy sean segmentadas y estén inmersas en el cambio tecnológico. Eso permite que hoy en día haya un Vinte para todos, para un millennial, una pareja dispareja, una madre soltera, una familia grande o pequeña, una familia inversionista. Eso no existía antes, prácticamente lo que sucedía era que había un mismo tipo de casa para todos. Esta segmentación es la que Vinte ha atendido en 15 años, que no es una vivienda para un solo tipo de persona, sino para todos, y eso da una alta calidad de vida a cualquier precio”.

—¿Cómo funciona la estrategia de venta de Vinte?

—El 25 por ciento es por medio de internet y redes sociales, el 50 por ciento es gente que nos visita en los fraccionamientos y el 25 por ciento restante es por recomendaciones. Eso es muy interesante porque tampoco nos asemejamos al sector, 25 por ciento por redes sociales es increíblemente alto. Nosotros tenemos la oferta tecnológica más avanzada en el tema de Facebook, Twitter, Instagram, etcétera, somos los que más presencia tenemos y conocemos muy bien el segmento. Tenemos robots que te atienden a cualquier hora porque la gente se mete después de las 11 de la noche, que es cuando realmente está en su casa, y los robots procesan toda la información.

—¿Cuáles son sus cifras públicas? ¿Cuántas casas venden al año?

—Más o menos vendemos 5,000 viviendas al año, con un precio promedio muy alto, que es de 750,000 pesos. Esas son las cifras que reportamos a la Bolsa Mexicana de Valores. Vinte se especializa en vender casas de 300,000 hasta 5 millones de pesos, hay un Vinte para todos en seis estados de la república. Más o menos vendemos el 33 por ciento en un precio de un millón para abajo; otro 33 por ciento, de un millón a dos millones; y el otro 33 por ciento corresponde a casas con un precio de dos millones en adelante.

—¿En términos generales cómo halla hoy la industria de la construcción y venta de casas?

—Somos un sector que ha avanzado mucho. Cuando algo está tan altamente profesionalizado no debe tocarse, y eso es lo que han hecho los presidentes, no tocar el sistema que lo ha hecho bien, como el Infonavit, el Fovissste, la banca. Sí hay modificaciones, pero no tocan la esencia del sector porque generamos el 5 por ciento del PIB nacional, generamos 3 millones de empleos al año, generamos una derrama de 190,000 millones de pesos, y el 98 por ciento de los materiales del sector vivienda son mexicanos, block, varilla, cemento, entonces es demasiado importante el sector vivienda para cualquier tipo de gobierno.

—¿Cuáles son los retos de esta industria frente a los nuevos tiempos políticos?

—El reto más importante es que no se pare el tren de la vivienda. Los cambios que vayan a hacerse deben ser muy paulatinos y alineados a la industria. El reto es hacer esta transición sin tanta variante para que los bancos no se asusten y no dejen de prestar, porque por cada 50,000 viviendas que se dejen de construir se cae un punto el PIB nacional y se pierden 500,000 empleos. Entonces es mucho lo que se pierde. Siempre en una transición lo más importante es cuidar la continuidad del tren de la vivienda.

Vía Newsweek

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